Los manteños y el legado de sus antecesores

Los manteños y el legado de sus antecesores

A la llegada de los españoles a las costas pacíficas a la altura de lo que hoy es Ecuador, se encontraron en alta mar con una embarcación que contaba con numerosa tripulación y grandes cantidades de productos. La crónica que describe este encuentro deja ver la sorpresa y admiración de los conquistadores por las habilidades de estos indígenas, los manteños, como navegantes y comerciantes de alto nivel.

Los manteños fueron una sociedad compleja, jerarquizada y bien organizada. Su conocimiento, que les permitió ser no solo esos navegantes y comerciantes, sino también agricultores y pescadores a gran escala, arquitectos que modificaban el paisaje y artesanos altamente especializados, se remonta a un legado milenario.

La costa ecuatoriana es un territorio habitado ininterrumpidamente desde hace al menos diez mil años, tiempo a lo largo del cual las diferentes sociedades que se fueron sucediendo iban aprendiendo de sus antecesores a la vez de innovar. La tradición de elaborar figurillas humanas en cerámica se remonta a Valdivia hace seis mil años, y la observación atenta del desarrollo de estas representaciones permite hoy acercarnos a la forma en que estas sociedades se miraban a sí mismas, a sus creencias y a sus ideales sociales.

Navegación, comercio y herencia cultural

La navegación de los manteños tiene precedentes en las sociedades de Bahía y Tolita, de las que conocemos representaciones de embarcaciones a remo. El comercio está evidenciado desde siglos antes de los manteños a través de representaciones de canasteros en Jama Coaque, así como mediante la presencia de bienes exóticos como obsidiana en la costa y conchas en la sierra y la Amazonía. La metalurgia fue desarrollada con excelencia por los artesanos/as de La Tolita, Jama Coaque y Bahía.

Sobre estas bases, los manteños supieron adoptar e innovar. Por ejemplo, ampliaron la metalurgia tanto en el tipo de artefactos elaborados como en las materias primas predilectas. Mientras las sociedades de La Tolita, Bahía y Jama Coaque usaron esta tecnología principalmente para la fabricación de adornos (todo tipo de joyas de uso personal), a más de algunos objetos de uso cotidiano (agujas, dedales, alfileres, etc.), los manteños al igual que sus contemporáneos de las culturas Huancavilca y Milagro Quevedo no solo confeccionaron este tipo de objetos, sino también objetos defensivos como pectorales. Además, usaron de forma masiva el bronce, aleación poco utilizada previamente en la costa del Ecuador.

El valor del Spondylus y la producción artesanal

La concha Spondylus funcionó como bien de intercambio, elemento de prestigio y objeto ceremonial dentro de complejas redes comerciales prehispánicas.

La producción de objetos en concha es otro aspecto en el que la industria de los manteños se remonta a una larga tradición. La sociedad Guangala, anterior a los manteños, produjo altas cantidades de cuentas discoidales de Spondylus, mencionadas en textos etnohistóricos como chaquira, tanto en contextos domésticos como en talleres formales. 

En los primeros siglos después de la transición hacia a las sociedades Manteño y Huancavilca, esta práctica se mantuvo e incluso se incrementó, posiblemente en parte por una migración poblacional desde los valles interiores de la costa debido a cambios climáticos.

Después de 1100 E.C., la evidencia de producción de adornos se redujo, pero, si se toma en cuenta que la historia mencionada en el inicio de esta publicación dice que los manteños de Salangome habían viajados hacia al norte para obtener Spondylus, es posible que la producción fuera más concentrada y tuviera lugar en talleres relacionados con ciertos sitios centrales.

Cerámica, poder y representación social

La cerámica fina de los manteños tiene un color negro brillante, fruto del uso de una atmósfera reductora en la cocción de la arcilla. Esta técnica fue usada previamente por la sociedad Bahía, pero con los manteños llega a su máximo apogeo. En ella, fueron
representados los mandatarios de esta sociedad; hombres poderosos que se sentaban sobre las sillas de piedra en forma de U que existen también en el registro arqueológico.

Estas esculturas son la vívida representación de un grupo dominante dentro de una sociedad eminentemente patriarcal. Esta tendencia ya se observaba en las sociedades previas como Tolita, Bahía y Jama Coaque, donde las representaciones masculinas son mucho más numerosas, variadas e individualizadas que las femeninas, pero en la sociedad manteña llega al extremo de dejar prácticamente invisibilizadas a las mujeres en el repertorio iconográfico.

Nuevas tecnologías y arqueología en Manabí

Finalmente, en términos del control y dominio del entorno, la arqueología está aún sacando a la luz novedades, a medida que avanzan las nuevas tecnologías de detección y documentación.

La tecnología LIDAR, por ejemplo, nos va revelando cada vez más sitios monumentales donde los paisajes fueron modificados notablemente. Ligüiqui, así como Cerro de Hojas-Jaboncillo, son ejemplos terrestres, mientras que los grandes conjuntos de corrales marinos constituyen interesantes ejemplos de dominio del espacio y los recursos acuáticos.

 

Artículo desarrollado por María Fernanda Ugalde Mora

Investigadora arqueóloga especializada en patrimonio arqueológico y curaduría museística.