El incendio de 1929 en la Universidad Central del Ecuador y sus consecuencias para nuestro entendimiento del Pleistoceno y las primeras ocupaciones humanas del Ecuador

El incendio de 1929 en la Universidad Central del Ecuador y sus consecuencias para nuestro entendimiento del Pleistoceno y las primeras ocupaciones humanas del Ecuador

Cuando se piensa en los efectos que tienen los incendios en el ámbito patrimonial, generalmente se imagina los daños a casas patrimoniales o la quema de un sitio arqueológico en el pasado debido a eventos naturales o destrucción intencional. Sin embargo, en el caso de la paleontología ecuatoriana, podría decirse que el evento destructivo más grave fue el gran incendio que tuvo lugar en la Universidad Central del Ecuador el 9 de noviembre del año 1929.

La razón por la que este incendio fue tan impactante tiene que ver con que Franz Spillman, paleontólogo austriaco, y Max Uhle, arqueólogo alemán, fueron catedráticos en la universidad. Después del hallazgo del esqueleto casi completo de un mastodonte en la Quebrada Callehuaycu de Alangasí en 1928, Spillman pidió la colaboración de Uhle debido al descubrimiento de restos arqueológicos como herramientas de obsidiana y fragmentos de vasijas cerámicas. Aunque la presencia de los restos cerámicos sugiere que el contexto de deposición no fue prístino, los artefactos de obsidiana y algunas modificaciones al lado derecho del esqueleto del mastodonte sugerían que estos materiales podrían haber sido el resultado de la caza del mastodonte por un grupo humano. Eventualmente, después de la excavación, los materiales de este hallazgo inédito fueron guardados y exhibidos en las instalaciones de la Universidad Central cuando aún se encontraba en el centro histórico de Quito.

Un año y medio después del inicio de la excavación, el incendio del 9 de noviembre del año 1929 destruyó todo este material, y con ello, cualquier oportunidad de investigar en más detalle la única evidencia recuperada en el Ecuador que podría conectar seres humanos con megafauna del Pleistoceno.

La pérdida de un hallazgo tan importante, que podría haber promovido un mayor interés nacional en el Pleistoceno y los primeros habitantes humanos del país, seguramente ha tenido consecuencias desconocidas a largo plazo en el ámbito público que van más allá de nuestra inhabilidad de estudiarlo. Aunque mucho más fragmentario que el hallazgo en Alangasí, el descubrimiento de los restos de un mastodonte en San Vicente podría representar una nueva oportunidad de activar la conciencia pública sobre la importancia de investigar el pasado, pero solamente si los huesos son exhibidos y la información relacionada compartida más activamente con la población ecuatoriana.

La divulgación pública del patrimonio ecuatoriano también es importante para reducir la especulación y el desarrollo de mitos sobre las causas detrás de una pérdida de bienes patrimoniales. Un ejemplo particularmente llamativo también tiene que ver con Uhle y el incendio en la Universidad Central. Según una publicación escrita por Uhle mismo en 1939, mucho material arqueológico de sus investigaciones entre 1919 y 1929 se perdió a consecuencia del incendio. Sin embargo, los restos provenientes de Cochasquí, donde él empezó a investigar en 1932, no estaban entre ellos.

Este hecho no ha frenado la especulación que se repite hasta nuestros días, de que el incendio de la Universidad Central destruyó lo que podría decirse fue el hallazgo más llamativo de Uhle en Cochasquí, un contexto con más de 600 cráneos humanos. En la misma publicación de 1939, Uhle clarifica que estos restos humanos fueron llevados en su mayoría por una excursión escolar de Puéllaro. Como suele ser el caso con estos casos tan conocidos, la realidad es menos llamativa que la leyenda.

Para nosotros hoy, los ejemplos del mastodonte de Alangasí y los cráneos humanos de Cochasquí nos indican algunas de las potenciales consecuencias de no investigar y divulgar conocimiento sobre el patrimonio paleontológico y arqueológico antes de que circunstancias impredecibles nos quiten la posibilidad de hacerlo. Desde el Museo Nuclear CCA, las reflexiones producidas por estos casos nos promueven a continuar con convicción en nuestro deber de promover nuevos estudios y exhibiciones, especialmente para hallazgos emblemáticos como el mastodonte de San Vicente.

Foto después del incendio del 1929 en la Universidad Central. Imagen tomada por B. Pazmiño. Disponible a través del siguiente link: https://fotografia.patrimoniocultural.gob.ec/web/es/galeria/element/14223

 

Literatura relevante

Hechler, R. S. & Zurita-Altamirano, D. (2023). Podrían ser gigantes: una etnografía arqueológica sobre los procesos históricos de racionalización de las megafaunas, los mastodontes, y las primeras interacciones humanas en Ecuador. Antropología: Cuadernos de Investigación, 27, 44-63.

Román Carrión, J. L. & Lara, P. (2020). La Fauna Fósil del valle de Quito. Ecuador Fósil, fascículo No. 2. Paleovisual-Escuela Politécnica Nacional.  

Ugalde, M. F. (2015). Reflexiones y perspectivas. En M. F. Ugalde (Ed.), Cochasquí Revistado: Historiografía, Investigaciones Recientes y Perspectivas (pp. 155-169). Gobierno Autónomo Descentralizado de la Provincia de Pichincha.

Uhle, M. (1930). Späte Mastodonten in Ecuador. En Proceedings of the Twenty-third International Congress of Americanists, held at New York, September 17-22, 1928 (pp. 247-258). The Science Press Print Co.

Uhle, M. (1939). Las ruinas de Cochasquí. Boletín de la Academia Nacional de Historia XVIII, 54, 5-14.

Artículo realizado por los investigadores María Fernanda Ugalde y Eric Dyrdahl.